Cuento Corto

Parecía ser la primera vez que lo veía, le parecía raro, extravagante e incluso, podría decirse, confuso. No sabía que hacer puesto que sintió su cuerpo paralizado frente a tal belleza, sus ojos que tanto se movían de lado a lado a fin de mantenerlo distraído parecían inmóviles a fin de tratar de entender y descubrir lo magnífico de ese rostro que se encontraba frente a él. Del otro lado parecía suceder lo mismo, era como que ambos estuvieran pasando por el mismo estado de anonadación, la sensación de estar sonso, perdido, de no entender cómo es que un ser tan maravilloso pudo haberse encontrado en su camino de una manera tan repentina y curiosa. Tal y como de la persona enfrente, esta también comenzó a analizarlo con sus dos ojos, examinando cada detalle al cual podía, valga la redundancia, ver mas ambos se veían petrificados, sin más movimiento que el de sus ojos, mirando milímetro a milímetro tan inimaginable belleza.

Les tomó una fuerza de voluntad inimaginable a los dos el poder salir de ese trance, al menos en cierta manera. Casi al unísono levantaron la mano, el uno la izquierda el otro la derecha, sin inmutarse a decir siquiera una palabra, era obvio que los dos se encontraban en la misma situación y, más que entender la existencia del otro por palabras, ambos querían hacerlo por tacto. Lentamente, y con cuidado fueron acercando sus manos contrarias, sintiendo poco a poco el calor de su contra parte. Poco a poco sin intención de asustarse y alejar a esa criatura tan maravillosa de su cercanía, lograron juntar las yemas de sus dedos, suavemente, una a una fueron pasando y recolectando datos, la longitud de los dedos, su anchura, las hendiduras de las huellas dactilares, sintiendo como cada una de esas informaciones hacía con que a ambos se les erice el pelo, se les acelere el corazón, y se estremezcan de una sensación indescriptible y nunca antes vista u sentida por ninguno de los dos. Querían más, sentir más, estremecerse mas, infatuarse de esta sensación. Que mejor manera que hacerlo entonces con ambas manos, multiplicar sentidos, ya nos son 5 sensaciones, sino 10. Era inimaginable lo que pasaba por sus mentes, una explosión de colores dentro de su mente, sus pupilas dilatadas tratando de ver el pasar de las sensaciones a través de la piel. Sin embargo, no era suficiente.

Ambos querían más, y sabían que la única manera de aumentar esta sensación es con otra acción. Despacio y con cautela, ambos fijaron su mirada a la boca de la persona frente a ellos. Alzando y bajando la mirada repetidamente ambos supieron que querían lo mismo. Un mensaje sin palabras, una confirmación a los pensamientos del otro, ambos se acercaron con cautela. El palpitar de sus corazones cada vez más fuerte, sus labios humedeciéndose, a cada segundo que pasa el deseo de sentir esos labios  se vuelve cada vez mas fuerte. Sin embargo, había algo que no se sentí bien, voces atrás de los dos, llamándolos, cortando su momento especial. Bastó con una mirada por encima del hombre en frente que se podía entender quien era la que llamaba. Una mujer, guapa, de hombros delgados, cuello largo, ojos abiertos y una boca que llamaba la atención, mas no tanto como la del que estaba frente a ellos.

“Estas listo?” les preguntaron las dos al mismo tiempo. No hubo respuesta, ambos seguían embobados, queriendo más de su contra parte, poco a poco las voces de las mujeres atras de ellos se fueron enmudeciendo, quizá por que ellos no querían oírlas y tan sólo querían enfocarse en la persona en frente. Las mujeres se acercaron, y por encima del hombre parecía que se saludaron. “Vamos” les dijeron al oído y con un suave tirón alejaron a los dos hombres, ambos sin apartar la mirada. Finalmente, una reacción, ambos se soltaron de sus mujeres y volvieron a juntarse, a mirarse frente a frente, tenían un asunto pendiente. “Que te pasa?” dijeron las dos, sin entender que era lo que pasaba.

Las voces de la mujeres fueron agrandándose, lo que empezó como un llamado se volvió grito “que te pasa?” decía, “me oyes? Estas bien?” la desesperación de las dos iba creciendo mientras que sus parejas no dejaban de enfocarse solo en ellos en mirarse y tratar de tocarse. “Respondeme!!” “Dime algo!!” el grito entonces se volvió llanto, pues la confusión de ambas era sobrecogedora, ahogadas en sus sollozos gritaban algo, que aún era indistinto para ellos, envueltos y concentrados meramente en la belleza que sus ojos verían tan intensamente.

Se oían llantos por doquier, una frase repetida, como disco rayado, algo ininteligible para esos dos hombres que se veían tan apasionadamente, sobrecogidos por sus emociones, y por su in comprehensión ante tanta belleza. La frase que de tanto haberla repetido, de llanto se volvió murmullo.

“Respóndeme…por favor…Narciso…Dime algo”